La reciente ola de despidos de Cencosud, que afectó a cerca de 1.000 trabajadores en Chile, pone en evidencia una contradicción estructural entre la expansión internacional del grupo y la contracción de su base laboral local. Bajo la causal de “necesidades de la empresa”, el holding justificó las desvinculaciones como parte de un ajuste operativo; sin embargo, los sindicatos denuncian que se trata de un recorte encubierto en plena bonanza financiera.
El contexto económico amplifica las críticas. Durante el primer semestre de 2025, Cencosud registró ganancias por 209 millones de dólares, un incremento del 187% respecto al año anterior, impulsado por la consolidación del comercio electrónico (+7,8%) y el crecimiento de las marcas propias, que alcanzaron un récord del 18% de la facturación total. En otras palabras, la compañía no atraviesa dificultades económicas: está aumentando su rentabilidad mientras reduce su fuerza laboral.
Una estrategia en aparente contradicción
Mientras en Chile se reducen empleos, Cencosud continúa expandiendo su huella internacional. La reciente compra de 172 tiendas en Estados Unidos por 295 millones de dólares y su interés en adquirir 700 locales de Carrefour en Argentina evidencian una estrategia de internacionalización agresiva. Este tipo de movimientos suele interpretarse como una señal de fortaleza corporativa, pero en términos sociales, acentúa el conflicto entre la rentabilidad global y el empleo local.
El ajuste llega, además, en un momento sensible para el mercado laboral chileno: la entrada en vigencia de la jornada laboral de 42 horas y el avance de la automatización en el retail. Los sindicatos sostienen que la digitalización y las nuevas plataformas no han aliviado la carga de trabajo, sino que han generado sobrecarga y precarización, al exigir mayores resultados con menos personal.
El trasfondo: automatización y productividad
Cencosud no es un caso aislado. El fenómeno responde a una tendencia global donde las grandes cadenas de retail reemplazan fuerza humana por eficiencia tecnológica. La incorporación de sistemas automatizados, inteligencia artificial y gestión de datos en tiempo real está reduciendo los costos laborales, pero también está generando una brecha social y económica creciente.
En este sentido, los despidos podrían interpretarse como un ajuste estructural orientado a la competitividad tecnológica, más que como una medida coyuntural. Sin embargo, la falta de comunicación transparente y la simultaneidad con la expansión en el extranjero alimentan la percepción de injusticia corporativa y desconexión con el contexto nacional.
Conclusión: rentabilidad sin redistribución
El caso Cencosud simboliza una nueva etapa del capitalismo latinoamericano: empresas que se globalizan en la inversión, pero se nacionalizan en los recortes.
Mientras los balances exhiben fortaleza, el costo se traslada a los trabajadores locales.
La paradoja es evidente: Cencosud crece, pero no reparte ese crecimiento.
A largo plazo, esta estrategia puede aumentar el valor bursátil y la eficiencia operativa, pero erosiona el vínculo social y deteriora la reputación corporativa, especialmente en un país donde la sensibilidad frente al empleo y la desigualdad continúa siendo un tema central.