🔎 Análisis de la noticia
El presidente Donald Trump sorprendió nuevamente con una medida polémica: imponer un arancel del 100 % a todas las películas producidas fuera de Estados Unidos.
Aunque el anuncio se hizo en Truth Social, no se especificaron fechas ni mecanismos de implementación, lo que deja la propuesta en un terreno más político que práctico. Este sería un hecho inédito, ya que normalmente los aranceles se aplican a bienes tangibles, no a servicios como la producción cinematográfica.
La justificación de Trump radica en que otros países han ofrecido incentivos fiscales que han desplazado rodajes de California y otros estados. Sin embargo, críticos de la industria aseguran que la medida es difícil de aplicar y probablemente carece de jurisdicción real, dado que las producciones internacionales dependen de múltiples acuerdos y tratados.
En mayo, cuando Trump ya había adelantado esta idea, la reacción de Hollywood fue de alarma: una fuente de la industria advirtió que “sería una paralización casi total de la producción”. Sin embargo, también aclaró que se trata de un escenario poco factible en la práctica.
En el mercado bursátil, la reacción fue mixta: las acciones de Netflix cayeron 1 % tras el anuncio, mientras que AMC y Disney abrieron con ligeras alzas, reflejando la incertidumbre y la especulación de los inversionistas sobre qué tan real o duradero puede ser el impacto.
✅ Conclusión que despeja dudas
El anuncio de Trump tiene más peso político y simbólico que operativo. Aunque genera ruido en Hollywood y preocupación en el mercado, la viabilidad legal y logística de un arancel de este tipo es extremadamente baja. En la práctica, la medida parece más un gesto de presión política hacia la industria cinematográfica que una política concreta capaz de aplicarse de inmediato.