Análisis de la noticia:
Almacenes Flamingo, una marca tradicional en el retail colombiano enfocada en crédito directo para estratos medios y populares, enfrenta una crisis estructural que amenaza su supervivencia. A pesar de haber alcanzado en el pasado más de 40 puntos de venta y una posición relevante en ciudades clave como Medellín, Bogotá y Cali, hoy la compañía está asfixiada por deudas, procesos judiciales y embargos.
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Situación financiera crítica:
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En 2024 registró ingresos por $111.886 millones, pero estos no han sido suficientes para cubrir obligaciones con proveedores, arrendadores y entidades financieras.
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Tiene más de 1.000 procesos judiciales activos, en su mayoría de carácter ejecutivo (cobro de deudas).
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Cinco de sus seis cuentas bancarias ya están embargadas; la única activa apenas tiene $50 millones, monto inembargable por ley.
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Embargos y demandas:
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Existen fallos judiciales que ordenan pagos de deudas millonarias, como un caso en Medellín por $230 millones y otro en Bogotá que supera los $2.000 millones por arriendos vencidos y sanciones contractuales.
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Varios locales comerciales y activos físicos ya han sido embargados, lo que amenaza directamente la operación de las tiendas.
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Factores de riesgo estructural:
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La empresa no solo enfrenta problemas de liquidez, sino que existen sospechas de movimientos financieros poco claros, como posibles transferencias a cuentas de terceros o esquemas fiduciarios.
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El modelo de negocio basado en crédito propio, que en los 90 era su fortaleza, hoy se convirtió en un riesgo por el incumplimiento masivo en pagos y la imposibilidad de sostener la cartera.
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Superintendencia y control:
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La Supersociedades ya había detectado alertas de insolvencia y puso a Flamingo bajo seguimiento, pero la solicitud de reorganización presentada por un acreedor en 2024 fue desistida.
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La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) también abrió investigaciones preliminares sobre la empresa, lo que podría escalar a sanciones adicionales.
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Perspectiva a corto plazo:
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Flamingo sigue operando, pero con una reputación debilitada y una presión judicial creciente.
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El silencio de la compañía frente a los procesos y la falta de un plan público de reorganización generan incertidumbre entre proveedores, acreedores y clientes.
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De no lograr un acuerdo de reorganización empresarial en los próximos meses, el camino más probable es la liquidación judicial.
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Conclusión: Flamingo atraviesa una tormenta financiera y judicial que pone en riesgo más de 60 años de historia. Su futuro depende de si logra renegociar sus deudas y reestructurar su operación, pero las señales actuales apuntan a un escenario de insolvencia que podría terminar en la desaparición de la marca como jugador relevante del retail colombiano.