Colombia enfrenta una crisis energética estructural que, de no resolverse, podría generar impactos económicos y sociales sin precedentes desde 2027. La combinación de factores internos y externos está presionando al sistema eléctrico y de gas, poniendo en riesgo tanto a hogares como a la competitividad empresarial.
1. Magnitud del riesgo
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Según Jorge Valencia (exdirector de la Creg), una sola hora de racionamiento eléctrico costaría hasta $200.000 millones.
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La Upme proyecta un déficit de 65 GWh diarios hacia 2038, equivalente al 20% de la demanda nacional.
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La generación depende en un 62% de fuentes hídricas, vulnerables al Fenómeno de El Niño y a la variabilidad climática.
2. Factores críticos
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Caída en la producción de gas natural: se espera que hacia 2030 la oferta local sea insuficiente (<400 GBTU/día), aumentando la dependencia de importaciones más costosas.
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Retrasos en proyectos: más del 55% de las obras de transmisión y generación están frenadas por demoras en licencias, consultas previas y falta de incentivos claros.
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Déficit fiscal en subsidios: el Gobierno adeuda al sector $2,7 billones en electricidad y $900.000 millones en gas, con necesidades adicionales de $8,9 billones hasta 2026.
3. Impacto económico y social
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Hogares vulnerables: el no pago de subsidios trasladaría la carga a los usuarios de estratos 1, 2 y 3, elevando el valor de la factura.
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Empresas e industria: mayor riesgo de pérdida de competitividad en sectores intensivos en energía (manufactura, cemento, alimentos, siderurgia).
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PIB nacional: racionamientos prolongados afectarían la productividad y la estabilidad macroeconómica.
4. Soluciones propuestas
Las empresas no pueden depender exclusivamente de medidas del Estado. Expertos como Santiago Uribe (Azimut Energía) sugieren:
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Electrificación de consumos térmicos: migrar de gas natural a bombas de calor eléctricas para procesos industriales.
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Generación solar + baterías: aprovechar contratos PPA para reducir costos energéticos y garantizar respaldo en caso de cortes.
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Eficiencia energética y digitalización: ahorro del 15%-20% con iluminación eficiente, monitoreo en tiempo real y sistemas inteligentes de control.
✅ Conclusión
La noticia refleja que Colombia está al borde de una crisis energética de gran escala: facturas que podrían costar $200.000 millones por hora de apagón, subsidios desfinanciados y proyectos de expansión atrasados.
Si bien el Gobierno debe actuar con urgencia para cubrir el déficit fiscal y acelerar la infraestructura, las empresas y hogares deben anticiparse con soluciones de autogeneración y eficiencia energética.
El dilema es claro: sin un plan integral, el país podría enfrentar racionamientos que no solo elevarían las tarifas, sino que golpearían directamente la economía y la calidad de vida de millones de colombianos.