Análisis económico y estratégico
La reciente decisión de General Motors (GM) de despedir a más de 1.200 empleados a nivel mundial marca una señal clara del ajuste estructural que atraviesa el sector automotriz, especialmente en el segmento de vehículos eléctricos (EV). Aunque los recortes parecen drásticos, la medida responde a una combinación de factores económicos, tecnológicos y geopolíticos que están afectando la rentabilidad y el ritmo de expansión del mercado eléctrico global.
1. Motivos del despido: caída en la demanda y sobrecapacidad
GM argumentó que los despidos se concentran en las áreas de producción de EV y plantas de baterías, sectores que venían siendo fuertemente impulsados entre 2021 y 2023, cuando el auge de los incentivos verdes y los bajos costos energéticos impulsaban la demanda.
Sin embargo, desde finales de 2024, el mercado enfrenta un freno en los pedidos, derivado del enfriamiento económico global, el aumento de las tasas de interés y el encarecimiento de los componentes electrónicos.
Esto generó una sobreproducción frente a una demanda más lenta, lo que obligó a las grandes automotrices a replantear sus líneas de producción.
2. Impacto financiero: resultados mixtos
El balance del tercer trimestre muestra que GM facturó 48.600 millones de dólares, un leve descenso interanual del 0,3 %, aunque superando las proyecciones del mercado (45.040 millones).
No obstante, su beneficio neto cayó más del 50 %, pasando de 3.030 millones en 2024 a 1.300 millones en 2025.
Este desplome de utilidades refleja el alto costo de las transiciones tecnológicas, las presiones de los aranceles internacionales y las inversiones intensivas necesarias para mantener competitividad en el nuevo ecosistema automotriz.
3. Contexto global: aranceles, tensiones y reconfiguración
La compañía también anunció una reducción de 500 millones de dólares en su estimación de costos arancelarios, situándolos ahora entre 3.500 y 4.500 millones.
La reestructuración de Durant Guild en China responde a la misma lógica: reducir exposición en mercados volátiles y reorientar operaciones hacia Estados Unidos, donde la administración Trump reimpuso aranceles sobre vehículos extranjeros.
En respuesta, GM planea invertir 4.000 millones de dólares adicionales en sus plantas de Tennessee, Kansas y Míchigan, buscando fortalecer la producción local y protegerse de la competencia asiática, especialmente de BYD y Tesla en el segmento eléctrico.
4. Perspectiva de la empresa: estabilización a mediano plazo
Aunque el panorama inmediato es desafiante, GM elevó su proyección de ganancias anuales a un rango entre 12.000 y 13.000 millones de dólares, superando la guía previa.
Esto indica que, pese a los despidos, la empresa espera optimizar su margen operativo mediante la reducción de costos y la consolidación de sus líneas más rentables.
El gasto de 1.600 millones de dólares en reestructuración en el tercer trimestre es parte de esa estrategia para alinear la capacidad productiva con la demanda real del mercado.
5. Conclusión: ajuste necesario, pero con riesgos
La decisión de GM ilustra un fenómeno común en el sector: la transición hacia la electrificación no está siendo lineal.
Las empresas enfrentan una tensión entre inversión futura e ingresos actuales, especialmente cuando la infraestructura de carga y los subsidios estatales no avanzan al mismo ritmo.
Si bien el recorte de personal es un movimiento pragmático para recuperar eficiencia, puede afectar la moral interna y generar percepciones negativas entre los inversionistas y consumidores.
Aun así, si la compañía logra ejecutar su plan de reinversión doméstica y controlar los costos arancelarios, GM podría estabilizar su rentabilidad hacia finales de 2026, consolidando su posición como uno de los fabricantes más sólidos de Norteamérica.