📉 Producción en retroceso
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Entre enero y julio de 2025, la producción de crudo promedió 746.826 barriles diarios, una caída del 4,3 % anual.
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Abril fue el mes más crítico, con una contracción de –9,6 %, el nivel más bajo desde junio de 2021.
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El subsector petrolero, que representa el 60 % de minas y canteras, acumula un retroceso de 5,3 % en 2025.
🌍 Factores externos
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Geopolítica global: guerra en Ucrania, tensiones en Medio Oriente y política energética de EE. UU. bajo Trump han incrementado la volatilidad.
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OPEP+: decisión de aumentar la producción en 411.000 barriles diarios desde mayo.
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Precios internacionales: crudo en rango de US$60–70/barril, límite que afecta la rentabilidad en Colombia.
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Exportaciones 2025: caída de 15,4 % en valor y 2,5 % en volumen.
🔥 Factores internos
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Atentados contra oleoductos y bloqueos comunitarios interrumpieron operaciones en Arauca y Meta.
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La inversión exploratoria está en mínimos: solo US$740 millones en 2025, un 18 % menos que en 2024.
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La actividad de taladros se redujo en 27,7 % entre noviembre de 2022 y julio de 2025 (de 60 a 31 equipos).
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Incertidumbre adicional por minería ilegal, terrorismo y conflictividad social.
📊 Impacto fiscal y macroeconómico
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Regalías por hidrocarburos cayeron 5,3 % en el primer trimestre de 2025.
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El deterioro de la balanza de pagos y la presión cambiaria sobre el peso colombiano aumentan la vulnerabilidad macroeconómica.
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Según ANIF, esta crisis compromete la estabilidad fiscal y la capacidad de financiar la transición energética.
⚖️ El dilema estratégico
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Transición energética vs. estabilidad fiscal: Colombia necesita diversificar su matriz productiva, pero la caída petrolera reduce los recursos para financiar esa misma transición.
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El sector sigue siendo clave para el 40–50 % de exportaciones y regalías fiscales, por lo que una salida abrupta puede acelerar riesgos sociales y macroeconómicos.
🚨 Riesgos principales
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Fiscales: menos ingresos por regalías y presión sobre déficit.
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Externos: deterioro de la balanza de pagos y mayor volatilidad cambiaria.
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Sociales: regiones petroleras afectadas por caída de empleo e inversión.
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Estratégicos: pérdida de competitividad frente a otros productores con mayor estabilidad y costos más bajos.
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Transición energética incompleta: falta de recursos para diversificar y riesgo de quedarse sin petróleo antes de consolidar nuevas industrias.