La economía alemana volvió a entrar en terreno negativo entre abril y junio de 2025, con una contracción del 0,3% del PIB, según cifras oficiales de Destatis. La caída fue más pronunciada de lo estimado inicialmente (-0,1%), reflejando un deterioro más profundo en la actividad productiva.
🔎 Factores principales de la contracción
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Debilidad industrial: la producción manufacturera sufrió por la caída de pedidos, las tensiones en el comercio mundial y la incertidumbre generada por aranceles anunciados por EE. UU.
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Mercado laboral y salarios: las perspectivas de empleo empeoraron y los salarios crecieron con menor dinamismo, lo que frenó el consumo privado, un pilar clave de la demanda interna.
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Dependencia de exportaciones: Alemania, al ser una economía fuertemente orientada al comercio exterior, se ve especialmente golpeada por la desaceleración global y las disputas comerciales.
📊 Contexto reciente
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El crecimiento del primer trimestre fue revisado a la baja de +0,4% a +0,3%, lo que refleja que el impulso fue más débil de lo esperado.
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Alemania ya había sufrido contracciones en 2023 y 2024, por lo que esta nueva caída aumenta el riesgo de un ciclo prolongado de estancamiento económico.
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El Bundesbank anticipa que el tercer trimestre tampoco mostrará una recuperación significativa.
💰 Finanzas públicas
Pese a la contracción, las cuentas fiscales muestran un déficit relativamente bajo: 1,3% del PIB en el primer semestre de 2025. Esto abre cierto margen al gobierno del canciller Friedrich Merz (CDU) para aplicar estímulos fiscales que impulsen la economía.
⚖️ Implicaciones
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Política económica: aumentan las presiones sobre Berlín para implementar un plan de estímulo que dinamice tanto el consumo como la inversión.
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Sector privado: las empresas exportadoras alemanas enfrentan un entorno incierto, con menor demanda global y riesgos por nuevas barreras comerciales.
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Zona euro: al ser la mayor economía del bloque, una Alemania en contracción agrava los riesgos de bajo crecimiento en toda la región.
👉 En síntesis: Alemania enfrenta un triple desafío —fragilidad industrial, debilidad del consumo interno y tensiones externas— que limita su capacidad de recuperación. Sin un estímulo fiscal contundente, el riesgo de un estancamiento prolongado se mantiene alto.
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