La declaración de quiebra de Ambipar Participações e Empreendimentos SA en Brasil marca uno de los mayores colapsos corporativos recientes en el sector ambiental latinoamericano. La empresa, reconocida por su rápido crecimiento y su presencia global en servicios de gestión de residuos y emergencias ambientales, ha perdido la confianza del mercado tras una serie de irregularidades financieras y fallas de gobernanza.
En paralelo, su filial Ambipar Emergency Response, con operaciones en Estados Unidos y Canadá, solicitó protección por bancarrota bajo el Capítulo 11 en Texas, reportando pasivos de entre US$100 y US$500 millones, y activos estimados entre US$1.000 y US$10.000 millones.
Esta doble declaración de insolvencia evidencia una crisis sistémica dentro del grupo, que se ha visto golpeado por la dimisión de su director financiero (CFO), las rebajas crediticias de S&P y el retiro de inversionistas institucionales.
⚠️ Origen de la crisis: mala gestión y pérdida de confianza
El detonante fue el descubrimiento de irregularidades en operaciones de swap gestionadas por el departamento financiero, hecho que llevó a la salida abrupta del CFO y a una investigación interna.
Estas revelaciones provocaron una ola de desconfianza entre los acreedores, quienes exigieron la reestructuración inmediata de la deuda, generando un efecto dominó en la liquidez de la compañía.
A pesar de haber recibido protección temporal contra acreedores en septiembre, Ambipar no logró contener el deterioro reputacional ni el pánico financiero.
S&P Global Ratings rebajó su calificación de BB- a D, equivalente a un default técnico, indicando que la empresa ya no es capaz de cumplir con sus obligaciones sin reestructurar su deuda.
💰 Impacto financiero y bursátil
El desplome fue inmediato:
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Las acciones AMBP3 en la bolsa brasileña cayeron 9,52% hasta 0,38 BRL.
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La filial estadounidense AMBI se hundió 23,83% a 0,78 USD.
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Los bonos en dólares de Ambipar se negociaron a mínimos históricos, reflejando una pérdida total de confianza en la capacidad del grupo para sobrevivir sin una reestructuración profunda.
El escándalo de gobernanza se amplificó por las investigaciones del regulador bursátil brasileño (CVM), que examinó posibles manipulaciones en el programa de recompra de acciones, vinculado a un rally del 1.000% en 2024, y presuntas compras coordinadas entre el CEO Tércio Borlenghi Jr. y el empresario Nelson Tanure.
🧩 Contexto regional: ola de reestructuraciones en Brasil
El caso Ambipar se inscribe en un contexto más amplio de tensión crediticia en el mercado corporativo brasileño.
Empresas como Braskem SA y Banco Master enfrentan revisiones de capital y presiones por exposición a deuda corporativa de alto riesgo.
El sector financiero internacional observa con cautela la situación, especialmente tras la advertencia de Jamie Dimon (JPMorgan), quien señaló que podrían aparecer “más cucarachas” —referencia a otras empresas con problemas ocultos de liquidez—.
Esta tendencia refleja una vulnerabilidad creciente en las estructuras de deuda corporativa latinoamericana, marcada por apalancamiento elevado, débil control interno y gobernanza deficiente.
🧭 Conclusión
La caída de Ambipar no es solo el colapso de una empresa ambiental; es un síntoma de un mercado que premió el crecimiento agresivo sin suficiente control financiero.
La combinación de mala gestión, operaciones opacas y dependencia de crédito barato llevó a la empresa a una situación de insolvencia técnica y pérdida total de credibilidad ante los inversionistas.
En el corto plazo, el grupo deberá restructurar su deuda internacional, vender activos estratégicos y reconstruir la confianza del mercado, si aspira a evitar la liquidación total.
A largo plazo, el caso Ambipar se convertirá en una advertencia para los mercados emergentes: la sostenibilidad no se construye solo con discurso verde, sino con gobernanza sólida, transparencia y disciplina financiera.
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