📉 Contexto general
Bombolandia, una comercializadora y distribuidora de productos alimenticios fundada en 1985 en Bogotá, enfrenta su momento más crítico tras cuatro décadas de operaciones. La pandemia de 2020 golpeó directamente su modelo de negocio —basado en la venta de alimentos a colegios, universidades y programas sociales— obligando al cierre temporal y dejando secuelas financieras que hoy ponen a la empresa “al borde del abismo”, según su dueño, Henry Vélez.
🔑 Factores principales
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Impacto de la pandemia: El cierre de colegios y universidades eliminó casi todo su mercado en 2020. Aunque la empresa resistió dos años pagando nómina sin ingresos, el esfuerzo drenó ahorros, créditos y bienes personales.
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Reducción de operaciones: Pasaron de casi 40 empleados a solo 12, los más antiguos y leales, que representan el “núcleo histórico” de la compañía.
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Endeudamiento y presión fiscal: Aunque buscan acogerse a la Ley de Reorganización empresarial, deben ponerse al día con pasivos no reorganizables: impuestos, seguridad social y salarios atrasados por un monto de $463 millones antes del 12 de septiembre de 2025.
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Falta de apoyo institucional y bancario: Según Vélez, los bancos les cerraron el acceso al crédito, y la DIAN mantiene la presión tributaria sin alivios, lo que complica aún más la supervivencia.
📊 Implicaciones
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Riesgo de desaparición de una marca tradicional: Bombolandia ha tenido presencia en Bogotá y en programas sociales durante 40 años, por lo que su cierre representaría la pérdida de un referente empresarial local.
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Efecto en el empleo: Aunque el número de trabajadores actuales es bajo (12), todos tienen más de 20 años de antigüedad, lo que amplifica el impacto social y familiar.
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Reflejo de un problema estructural: La noticia ilustra cómo muchas empresas medianas/familiares no se recuperaron tras la pandemia, especialmente aquellas ligadas al sector educativo y de servicios sociales.
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Dependencia de la reorganización: La aceptación en la Ley de Reorganización sería la última oportunidad para evitar la liquidación, pero el requisito inmediato de pago de pasivos pone a la empresa en una situación casi insalvable sin apoyo externo.
🧭 Conclusión
El caso de Bombolandia evidencia la fragilidad de las empresas familiares medianas en Colombia, que pese a décadas de trabajo y aporte social, se ven amenazadas por la combinación de caída de ventas, deudas acumuladas y presión fiscal. La compañía está ante una carrera contra el tiempo: reunir $463 millones en menos de un mes o cerrar definitivamente sus puertas.
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